Sandra Calisto

El coche (1996)

Cuando estudiaba anatomía me regalaron un coche yugoeslavo marca Wartburg. Nunca imaginé lo relacionado que iba a estar con mis estudios de anatomía y fisiología.

Este coche me lo regaló un médico llamado Salvador y fue ese el nombre que le puse al vehículo. Era muy bonito, sólo tenía cinco años, y parecía una ambulancia. Tenía luces por todos lados, ventana en el techo y se veía nuevo. Yo estaba muy contenta. Aunque no tenía práctica conduciendo, tenía un coche para mí solita y lo podría chocar sin tener que rendir cuentas a nadie, más que al seguro.

el coche

El ex dueño, me explicó que lo había utilizado muy poco, que lo tenía en su casa de la montaña y como se había comprado un coche nuevo necesitaba el sitio en la cochera para guardarlo, por lo tanto tenía que llevarlo al desguase o regalarlo, y como él consideraba que a otra persona le podía servir, prefirió regalarlo.

También me dijo que no era un coche cualquiera ya que funcionaba a dos tiempos. Como yo no entendía muy bien del asunto, pensé que sólo tenía primera y segunda, pero no me importó.

Este señor me lo dio con la ITV pasada hasta el año 97 y me lo trajo hasta Barcelona. El coche le iba bien. A él............

Yajuuuuuuuuu, que felicidad. Podía practicar a conducir con el coche. Iba con mis amigas a 20 Km. por hora. Mientras conducía, yo sudaba por los nervios y les decía que mejor, por precaución, iría más lento. Ellas se querían tirar del coche en marcha por la desesperación que nunca llegaríamos al destino.

Empecé a practicar poco a poco. Y menos mal que fue poco a poco porque el coche chupaba gasolina como recién nacido chupa biberón. Para ponerle gasolina, como tenía motor de 2 tiempos, tenía que hacer cola con las motos. Era un coche muy grande, y se veía muy gracioso en medio de todas las motos haciendo cola. Los motoristas pensaban que yo me estaba equivocando de gasolina y cuando me lo decían yo les explicaba porqué estaba ahí, pero ellos se iban desanimados pensando pobre mujer.

Ya que no contaba con dinero para reparar coches, ni gastar en tanta gasolina, decidí aprender mecánica por mi cuenta, y como era mi coche podía armarlo y desarmarlo las veces que me diera la gana. Fue así como empezó mi curso autodidáctico de Anatomía.

Cada parte del coche tenía que ver con una parte del cuerpo y aunque no era igual, tenía casi los mismos sistemas. El sistema esquelético (la carrocería), el sistema muscular (la suspensión), el sistema excretor (la refrigeración del coche, el filtro de aire y tubo de escape), el sistema digestivo (el tanque de gasolina, el carburador), el sistema eléctrico (el sistema nervioso),...etc. Lo bueno era que podía ver exactamente por donde pasaba el agua, como estaban conectados los cables, y armar y desarmar las piezas resultaba un juego. Me encantan las herramientas y me hice de un juego, incluyendo unas galgas, para poder repararlo y poner a punto los platinos.

El coche gastaba mucha gasolina. Su problema era el carburador. Hacía mala combustión, así que decidí limpiarle el carburador con la ayuda de un amigo aficionado y su compresora. Yo estaba feliz, con mi chicle en la boca y lo masticaba sin parar. No es que los mecánicos vayan masticando chicle pero así me sentía toda una mecánica. Además íbamos a limpiar su sistema digestivo. Desarmamos el carburador pieza por pieza, lo limpiamos y lo dejamos tan, tan limpio que nos cargamos el coche y tuve que tirarlo al desguase.

Cuando tiré a "Salvador", me regalaron otro coche. Era un Renault 5 de 20 años, que estaba viejo pero andaba bien. Me lo regaló una amiga que se llama Mónica y le puse de nombre "La Super Mona". Ella me dijo que era un coche muy fiel, que la había llevado desde Barcelona hasta Madrid y a ella no le daba mucho problema. Yo lo acepté encantada. Por fin iba a tener un coche normal...........

A la semana de tener el coche se me agujereó el tanque de gasolina. Le había puesto el tipo de gasolina equivocado. El coche tenía una úlcera al estómago por alimentación inadecuada. Esta vez tuve que llevarlo a un mecánico para que lo repare. Si no quería que la "Super Mona" volviera a enfermar tenía que aprender a alimentarla bien.

Al mes comenzaron los recalentamientos: 80 grados, 90 grados, 100 grados, 110 grados, 120 grados...... Parecía el despegue de un avión. Pero en este caso era la salida del agua hirviendo del radiador. Había llegado el momento de aprender el sistema urinario del coche. Me fui al desguase a comprar un radiador usado para cambiarlo yo misma. Fue entonces cuando aprendí sobre los riñones (el radiador), los manguitos (los ureter), el vaso de expansión (la vejiga), etc. Pude apreciar como el sistema digestivo tienía repercusión sobre el sistema urinario como en la filosofía oriental de los 5 elementos.

Lo que a este coche no le funcionaba bien era el sistema de refrigeración, y la única manera como lo podía ayudar era poniéndole agua cada vez que le subía la temperatura (la fiebre).

Con respecto a lo demás el coche iba bien. Había cumplido su función: enseñarme anatomía y fisiología, que cogiera confianza en la conducción, y que aprendiera a cambiarle las piezas. Ya había vivido más de 20 años, así que cuando quisiera se podía jubilar y morir en paz.

Al día siguiente de escribir esto MURIO. Gracias "Super Mona" !